Bioanálisis al día

Informaciòn especializada para bioanalistas

Bioanálisis al día | Para más información viste www.bioanalisisaldia.net

De manera sencilla se distuten temas de interés

Tema de hoy - Tema 02

¿Qué significa la estandarización en el laboratorio clínico?

Cuando usted se come una hamburguesa o unas papas fritas en Mc Donalds, éstas siempre tienen la misma apariencia y sabor, de manera tal que el producto siempre es similar, y es precisamente lo que deberíamos lograr con los resultados de los análisis de laboratorio, sin importar si estos son públicos o privados, si se encuentra en la Caracas o en San Juan de los Cayos, incluso si el paciente acudió en la mañana o en la tarde, los resultados para un determinado paciente siempre deben ser comparables o armónicos, como la hamburguesa o las papas fritas de Mc Donalds.

¿Cómo una cadena de comida rápida logra la armonía en un producto compuesto de diferentes partes, todas ellas tan lábiles como una muestra biológica? ¡La respuesta es con la estandarización de los procesos y procedimientos! Estandarizar según el diccionario de la real academia en una de sus acepciones es “ajustar a un tipo o norma”, y norma se refiere a “regla que se debe seguir o a que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc.”(1)

En la práctica empresarial, la estandarización se puede alcanzar al poseer una documentación escrita, en la que se describe la manera correcta de realizar las actividades, por la cual se rige todo el recurso humano que labora en la institución. Los documentos crean un sistema homogéneo de trabajo para todo el personal que participa en la elaboración de un producto o proveen un servicio. ! Usted se ha fijado en los carteles que describen como debe ser un helado o cuanto de hielo se le coloca al refresco, cuanto tiempo se fríen las papas! La próxima vez que acuda fíjese.

La estandarización por documentos, llamada documentación, la debemos aplicar a nuestros laboratorios, de manera de homogeneizar la forma de realizar los análisis de laboratorio y por ende homogeneizar los resultados emitidos. La documentación necesaria en un laboratorio es amplia y varia según las dimensiones del laboratorio. Básicamente parte por la creación de Instrucciones de Trabajo, Manuales de Procedimiento y pueden llegar al nivel del Manual de la Calidad, la jerarquía más elevada dentro del sistema de documentación de una institución.

Pero la estandarización en el laboratorio clínico va más allá de la compleja labor de la documentación, ya que también se deben estandarizar los sistemas de medición. Esta tarea se inicia con la escogencia de metodologías y sistemas analíticos confiables y reconocidos, avalados con estudios que demuestran sus virtudes. Continúa con el debido entrenamiento y mantenimiento periódico, y “puesta a tono” in situ, mediante una calibración del instrumento.

La calibración mediante materiales apropiados (calibradores) constituye la estandarización del sistema de medición, que permite entonces, la armonía analítica de los resultados emitidos. Mientras que el sistema de documentación permite una armonía en la forma de realizar las actividades por parte del recurso humano del laboratorio.

tema-02

¡Debemos continuar con los procesos de estandarización en los laboratorios! Si tenemos nuestros instrumentos calibrados y tenemos las instrucciones de trabajos (dadas en los insertos del instrumento o de los kits de reactivos), ahora debemos construir manuales de procedimientos y aspirar a elaborar manuales de calidad de nuestros laboratorios, para aumentar la confianza en los análisis realizados y permitir la homogenización y armonización de los resultados, con lo que no importa en cual laboratorio el paciente se realizó el análisis, sus resultados siempre serán comparables y reflejaran su condición clínica.

Pero, ¿quién da fe de que la estandarización es buena y permite la armonía de los resultados emitidos?, este será tema de otro día.

Alfredo Gallardo

gallardo@bioanalisisaldia.net

Agosto de 2007

Referencia:

  1. 1 DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición. Real Academia Española. 2002.